Sección 1 de 8 Explorar
Mirar el aula como un maestro más
Un salón puede estar lleno de material y aun así no invitar a nada: todo en repisas altas, carteles comerciales hasta el techo, mesas en filas. Aquí vas a mirar tu aula como un educador más: qué provoca, qué permite hacer sin pedir ayuda y qué cambiar cuando tu grupo necesita otra cosa.
Al terminar podrás
Rediseñar un espacio del aula de preescolar para niñas y niños de 3 a 5 años de modo que invite a explorar, permita actuar con autonomía y responda a una necesidad observada en el grupo.
- Identificar qué elementos de un espacio invitan a la exploración.
- Organizar rincones con materiales diversos y una intención clara.
- Disponer el mobiliario para que los niños actúen con autonomía.
- Cuidar la estética del aula como parte de lo que se aprende.
- Reorganizar el espacio a partir de lo que observas en el grupo.
- Planear el rediseño de un rincón de tu aula.
- Duración
- 25 min
- Nivel
- Intermedio
- Secciones
- 8
- Reconocimiento
- Constancia verificable
Entra a tu salón antes de que lleguen los niños y míralo desde su altura: agáchate. ¿Qué ves primero? ¿Qué te dan ganas de tocar? Si lo que ves son patas de mesa, cajas cerradas y carteles lejanos, el ambiente está diciendo muy poco.
Ahora imagina otra entrada: sobre una mesa baja, una charola con piñas de pino, lupas y una hoja con la pregunta «¿qué hay dentro?»; junto a la ventana, un espejo en el piso con bloques de colores translúcidos donde la luz hace sombras de colores. Nadie ha dado una instrucción y Lucas ya está girando una piña bajo la lupa.
Esa es la idea del ambiente como tercer maestro, formulada en las escuelas municipales de Reggio Emilia: el espacio no es un fondo neutro, sino algo que provoca, sugiere y sostiene el aprendizaje. Diseñarlo es una decisión pedagógica tan importante como planear una actividad.
Una provocación funciona cuando es abierta (admite muchos usos), visible (está a la altura y a la vista) y cambiante (se renueva según el interés del grupo).
Detecta la creencia falsa
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Evalúa lo que invita
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Sección 2 de 8 Comprender
Dar a cada rincón una intención
En el salón de la maestra Claudia hay cinco rincones: construcción, arte (que ella llama «taller»), juego simbólico, biblioteca y ciencia. No son cajones fijos: el de ciencia tuvo imanes en septiembre y ahora tiene semillas germinando en frascos, porque el grupo empezó a preguntar por las plantas del patio.
Al armar un rincón, piensa en tres cosas: qué quieres que ocurra ahí (construir, imaginar, investigar, crear), qué materiales lo sostienen y cómo se presentan. En el rincón de construcción, además de bloques, pueden estar tubos de cartón, telas, piedras planas y fotos de edificios de la colonia. En el taller, papeles de texturas distintas, arcilla, hojas secas y pinceles de varios grosores.
Los materiales naturales y reciclados tienen una ventaja: no dicen qué hacer con ellos. Un tubo de cartón puede ser un telescopio, una columna o una rampa. Cuida siempre que sean seguros para la edad: sin piezas pequeñas para los más chicos, sin bordes cortantes.
Elige el material
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Sección 3 de 8 Aplicar
Acomodar el mobiliario para que puedan solos
En el salón de Claudia, a las nueve, Camila elige ir al taller, toma su mandil del perchero bajo, saca pinceles de un frasco a su altura y, al terminar, los deja en el recipiente de agua marcado con una foto de pinceles. No pidió nada a nadie. Eso no ocurrió por casualidad: el mobiliario está pensado para eso.
Para diseñar pensando en la autonomía, revisa: altura (repisas y percheros al alcance), visibilidad (contenedores transparentes o abiertos), etiquetas con dibujo o foto del contenido y su nombre escrito, y un lugar para cada cosa, que hace posible guardar.
La disposición también importa. Separa las zonas que hacen ruido y requieren movimiento (construcción, juego simbólico) de las que piden calma (biblioteca, rincón de descanso). Deja pasillos libres para que nadie atraviese la construcción de otros al ir al baño. Y reserva un espacio amplio para la asamblea o el círculo, donde todo el grupo quepa sentado.
Evalúa el acomodo
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Sección 4 de 8 Aplicar
Cuidar la belleza del espacio
Compara dos paredes. En una, veinticinco manzanas idénticas, recortadas del mismo molde y coloreadas de rojo. En otra, fotografías de Mariana, Iker y Leonardo observando un caracol, junto con sus dibujos del caracol y una frase que dijo cada uno: «deja una baba brillante». La segunda pared cuenta un proceso y muestra que las ideas de los niños importan. A este tipo de exhibición se le llama documentación.
La estética del aula se cuida con decisiones sencillas: aprovechar la luz natural y no taparla con carteles; usar colores neutros en paredes y muebles para que destaquen los materiales y las producciones; presentar los materiales con cuidado, en charolas, canastas o frascos de vidrio cuando sea seguro; incluir plantas y objetos naturales; y dejar zonas de pared vacías para que la vista descanse.
La belleza también educa en el cuidado: un espacio cuidado invita a cuidarlo. Involucra al grupo en regar las plantas, acomodar la charola de piñas o decidir qué foto se queda en la pared.
Distingue decorar de documentar
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Sección 5 de 8 Aplicar
Reorganizar cuando el grupo lo pide
En octubre, Claudia nota tres cosas: el rincón de biblioteca pasa vacío toda la semana; hay peleas diarias en construcción porque caben cuatro y quieren entrar ocho; y el juego de «doctores» se extiende a todo el salón con vendas de papel higiénico. Cada situación le pide un ajuste distinto.
Para la biblioteca, puede renovar: cojines, libros sobre los bichos que tanto interesan al grupo y una lámpara cálida. Para construcción, puede ampliar el espacio moviendo el taller y añadir más material. Para los doctores, puede crear un nuevo rincón temporal de consultorio con batas, estetoscopios de juguete y una libreta de recetas.
El proceso tiene pasos: observar y registrar qué pasa, formular una hipótesis («no van a la biblioteca porque los libros ya no les dicen nada»), hacer el cambio, y volver a observar si funcionó. Invita al grupo a participar: preguntarles «¿qué le falta a este rincón?» les da voz sobre el espacio que habitan.
Recorre la reorganización
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Decide el ajuste
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Sección 6 de 8 Integrar
Integrar todo en un rincón real
Sigue el rediseño de Claudia
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Sección 7 de 8 Producir
Planear el rediseño de un rincón
Elige un rincón o zona de tu aula que hoy no funcione como quisieras. Planea su rediseño con lo que tienes a mano.
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Referencias
Edwards, C., Gandini, L. y Forman, G. (Eds.). (2012). The hundred languages of children: The Reggio Emilia experience in transformation (3.ª ed.). Praeger.
Revisa tus logros
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