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Antes de empezar
No necesitas saber nada de inglés para empezar. Al terminar vas a haber grabado tu voz hablando el idioma y vas a poder resolver una conversación real sin quedarte mudo.
Al terminar podrás
Sostener un intercambio breve de presentación en inglés y resolver una situación cotidiana aunque no entiendas todo lo que te dicen.
- Pronunciar cualquier palabra de forma entendible.
- Presentarte y devolver la pregunta.
- Entender precios, horas y días sin error.
- Salir bien de una conversación que no entendiste.
- Escuchar cazando datos en vez de traducir todo.
- Llevarte tu guion personal grabado.
- Duración
- 25 min
- Nivel
- Básico
- Secciones
- 9
- Reconocimiento
- Constancia verificable
Hay una escena que se repite en toda América Latina. Alguien llega a un mostrador, un aeropuerto, una obra, una entrevista. Le hablan en inglés. Y aunque estudió el idioma tres años en la secundaria, la mente se queda en blanco, la garganta se cierra y termina asintiendo a algo que no entendió.
No es falta de inteligencia ni de memoria. Es que a esa persona le enseñaron el idioma en desorden: primero las reglas, después las palabras, y el habla al final, o nunca. Este microcurso invierte el orden. Vas a salir hablando, aunque hoy no sepas ni pronunciar el alfabeto.
Desarma lo que te han dicho
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El recorrido
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Los cuatro sonidos
El inglés tiene alrededor de cuarenta sonidos escritos con veintiséis letras. Esa desproporción explica por qué through, though y tough se escriben casi igual y suenan completamente distinto. Es una mala noticia y una buena: mala porque no puedes confiar en la escritura, buena porque te libera para hacer lo único que funciona, que es imitar.
No necesitas fonética académica. Necesitas cuatro distinciones. Abre cada sonido, léelo y haz la práctica en voz alta antes de pasar al siguiente. Nadie te está escuchando.
Practica los cuatro sonidos
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Con estas cuatro distinciones ya puedes hacer algo útil de inmediato: deletrear tu nombre y tu correo por teléfono. Las letras que más se confunden son E (suena «i»), I (suena «ai»), G (suena «yi») y J (suena «yei»). Practica ahora, en voz alta, tu nombre completo letra por letra.
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Presentarte de principio a fin
Aquí produces tu primera conversación completa. El error de la mayoría de los cursos es enseñar a decir el nombre y dejarte ahí, sin saber qué hacer cuando la otra persona responde. Una conversación tiene dos lados, y el pánico llega en el segundo.
Estas cinco tarjetas contienen el guion entero. Intenta responder cada frente en voz alta antes de voltear la tarjeta: ese esfuerzo de recuperar, aunque falles, es lo que fija el aprendizaje.
Tu guion en cinco tarjetas
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En esas cinco tarjetas no hay ni una regla gramatical. No necesitas saber qué es un verbo copulativo para decir I'm a driver. Lo aprendes como bloque, entero, igual que aprendiste «buenos días» sin analizarlo.
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Números, horas y días
Presentarte mal produce una sonrisa incómoda; entender mal un número produce un cobro equivocado, un turno perdido o un vuelo que salió sin ti.
Del uno al doce se memoriza sin lógica: one, two, three… twelve. Después el sistema es regular: del trece al diecinueve se agrega -teen y las decenas llevan -ty. Ahí vive la trampa más costosa: thirteen (13) y thirty (30) se parecen tanto que hasta los angloparlantes se confunden por teléfono. La diferencia real está en el acento: thir-TEEN carga al final, THIR-ty al principio.
Entrena la trampa
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Los días empiezan en lunes: Monday, Tuesday, Wednesday, Thursday, Friday, Saturday, Sunday, siempre con mayúscula. Wednesday se pronuncia «uens-dei»: la d del medio no suena. La hora se dice en reloj de doce horas con a.m. y p.m.; para preguntarla, What time is it?, y para responder basta It's three p.m.
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Las frases que te salvan
Hasta ahora aprendiste a producir inglés. Aquí aprendes qué hacer cuando el inglés viene hacia ti y no lo entiendes, que será la mayoría de las veces durante los próximos meses. Un hablante con veinte palabras y buenas estrategias de rescate se comunica mejor que uno con mil palabras que se congela al primer tropiezo.
Tu kit tiene tres herramientas. Para rescatar: Sorry, I don't understand · Could you repeat that? · Could you speak slower? · Could you write it down? Para pedir y preguntar: Can I have…? · How much is it? · Where is the…? · I need help. Y la cortesía que abre y cierra todo: Excuse me · Please · Thank you very much. En inglés, omitir please no se lee como economía verbal sino como grosería.
Elige tu herramienta
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Escuchar sin entenderlo todo
Casi todo el mundo abandona el inglés aquí, y por la misma razón: se atora en la primera palabra que no reconoce y pierde las quince siguientes. El hablante experimentado hace lo contrario: deja pasar lo desconocido y caza solo tres datos, qué pasa, cuándo pasa y cuánto cuesta o dura. Pruébalo con esta frase real, dicha rápido en una recepción.
Caza los tres datos
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Los angloparlantes contraen y pegan las palabras: What do you want suena a «wa-dyu-want»; I am going to suena a «am-gonna». Así se habla el idioma realmente. Por eso conviene escuchar material auténtico desde el principio, aunque entiendas poco.
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Veámoslo en la práctica
Todo lo anterior se junta en una escena real. Estás en un mostrador y necesitas resolver algo. Avanza paso a paso y observa cómo cada bloque aparece en su lugar.
Seis turnos en un mostrador
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Tu guion grabado
El producto de este microcurso es tu voz grabada hablando inglés. Completa los campos y obtendrás tu guion personal de presentación, el que vas a leer en voz alta y grabar con tu celular.
Arma tu guion
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Ese audio sirve como mensaje de voz para un empleador, como ensayo antes de una entrevista y como registro de tu punto de partida: dentro de tres meses vas a volver a escucharlo y la diferencia será tu mejor argumento para seguir.
Lo que ya puedes hacer
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